Es un placer seguir
compartiendo contigo las ideas relacionadas con la prosperidad. En ésta ocasión quiero
decirte que la prosperidad es una forma de vida, y como tal, es importante
también fomentarla en los niños, es decir, incluirla en los valores familiares.
Recuerda que cada que se acerca el fin de año, entre nuestros deseos hacia
otros decimos “Próspero Año Nuevo”, y te pregunto ¿sabemos exactamente lo que
estamos diciendo y lo que estamos deseando a los demás? O son solamente frases
aprendidas y establecidas socialmente. Significa que deseamos para los demás
(y también para nosotros mismos), el ser
mejores cada año, el ser más felices cada año y ¿porque no? Que en nuestra
carrera profesional hayamos tenido más logros, que nuestro negocio haya
crecido, que tengamos más amigos y que también nuestra economía esté mejor.
Entonces….. si deseamos prosperidad cada año.. ¿no crees que es importante
comenzar a fomentarla desde nuestros valores familiares? Y que mejor que con
nuestros hijos, sin olvidarnos por supuesto de nosotros, ya que no podemos
enseñar lo que no sabemos y los hijos no van a imitar lo que no hacemos.
Así que, comparto contigo éstas ideas que propone Inés Sarmiento en su libro “Cómo facilitar el despertar financiero en los niños y niñas”.
1. Cada vez que el (la) niño(a) reciba un juguete nuevo, enséñale: cómo y dónde guardarlo, cómo limpiarlo si se ensucia, cómo utilizarlo adecuadamente, qué hacer para que el juguete le dure más y para mantenerlo en buen estado.
2. Enseñe al niño(a) a ahorrar diferentes cosas. Por ejemplo, el agua
cerrando la llave cuando no la está usando, o la luz apagando el bombillo
cuando sale del cuarto donde está, o el dinero utilizando una alcancía para
echarlo allí, etc.
3. Enséñele al niño(a) a cuidar su cuerpo (comiendo y durmiendo bien), a mantener su habitación y su ropa ordenada, al igual que a colaborar para mantener limpia su casa. Por ej. arrojando la basura en el cesto y no en el piso, etc.
4.
Muéstrele al niño un vaso lleno de agua hasta la mitad y cuéntele que
algunas personas piensan que el vaso está medio lleno, y que otras personas
piensan que está medio vacío. Pregunte al niño, cómo está el vaso para él. Sin
juzgar su respuesta, comente que cuando una persona dice que está medio vacío,
se está centrando en lo que hace falta, en lo que no tiene, mientras que una
persona que dice que el vaso está medio lleno, se está centrando en la cantidad
de agua que todavía tiene, en lo que posee.
Enséñele que las personas que se
centran en lo que tienen, atraen más cosas para tener y más riqueza, mientras
que quienes se centran en lo que no tienen, atraen que lo que tienen se les
acabe y más pobreza.


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