lunes, 11 de mayo de 2020

ALCOHOLISMO EN ADOLESCENTES

En un artículo anterior hablaba acerca del alcoholismo en la  mujer, sin embargo, no menos importante es el alcoholismo en los adolescentes; situación que hoy en día se ha convertido en un problema de salud a nivel nacional.

Las estadísticas nos demuestran que, en nuestro país, los chicos (as) comienzan a tomar desde los once años de edad. Incluso la mayor cantidad de accidentes automovilísticos se producen en los jóvenes que oscilan entre los  15 y 21 años de edad, desgraciadamente muchos de estos accidentes son fatales. Sin embargo, no solamente el manejar con alto índice de alcohol en la sangre es el único riesgo al que se exponen los chicos(as), sino también el caer en cuadros de depresión como resultado de la ingesta de alcohol, incurrir en actos en contra de la ley, encontrarse en riñas de tipo callejero, etc.

Generalmente los adolescentes comienzan a tomar como resultado de la insistencia de sus amigos. Para muchos grupos de chavos, el tomar es como un ritual que indica que el adolescente ya es “grande” y tiene que pasar la prueba del alcohol, es decir, demostrarle a sus iguales hasta donde es capaz de tomar alcohol.


Sin embargo, el adolescente que se inclina por éste tipo de amistades, ya demuestra dentro de sí mismo una problemática en su personalidad que debe ser atendida a la brevedad. De no ser así, terminará siendo un adulto con problema de alcoholismo y tendrá que enfrentar la responsabilidad que esto implique.

Otro aspecto importante es el porqué el adolescente acepta demostrar que ya es grande, a partir de la ingesta de alcohol.

Esto supone una combinación de varios factores:

El primero es el genético: si en la familia del adolescente existen parientes alcohólicos, entonces las probabilidades de que se interese por tomar son más altas que en quiénes no es así.

El segundo, es la falta de autoestima en el chico, lo cual debe ser tratado a nivel familiar, especialmente con los padres y;

El tercero, la necesidad de identificación por parte del chico y la ausencia de un modelo que le provea dicha identificación (por supuesto positiva) dentro de su entorno familiar. Me refiero a la ausencia de la figura paterna.


Para las madres de chicos que se encuentren en la situación antes mencionada, les recomiendo que inscriban a sus hijos en actividades propias del género masculino, ya sean deportivas, artísticas o científicas que, de preferencia sean dirigidas por un varón, esto les permitirá  conocer un entorno distinto y satisfacer su necesidad de identificación de manera positiva, así como incrementar su autoestima.

Recuerden, para todo hay soluciones, el primero paso es buscarlas.

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